69 Poemas tristes 

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Tu juego maligno

Enviado por adrianny-gold  Seguir

Me convenciste
la primera vez
en perderme
en tu piel,
decidí ceder,
¿que podía perder?
Contigo jugué;
debías entender
que solo yo podía vencer,
pero, me falle.
Me hiciste ver
lo que podías hacer,
te hiciste fiel
a tu modo cruel.
Fuiste hiel
para mi ser,
ahora respondeme...
¿me quieres?.

Autor: Adrianny Garcia

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Quédate

Enviado por gera  Seguir

Quédate,lo digo sobre un silencioso
Descenso
Bajo el terso lienzo de tu
Recuerdo
Adieso pienso
"¿quien sos?"
Sos solo una ausencia
Y duele quererte
Pero aunque duela,quédate;
Me complace amarte

Quédate,voy a amarte
Quédate,por tu amor voy
A marte
Quédate esa noche de
Martes
Me enseñaste a quererte,no a
Olvidarte

Quédate,que todo me resulta
Bodrio
Quédate,que todo me resulta
Obvio
Si es por vos,es amar o amar
Por vos no hay odio
Si es por vos... siempre habrá un "hay"
Nunca un "hubo".

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Un dia me desperte...

Enviado por -solitudinem-  Seguir

Un dia me desperte....
y recorde
el lindo mundo donde todo esta al revez
un lindo mundo que ve menos animales al mes
un lindo mundo donde unos y otros pelean sin saber el porque
un lindo mundo donde nos sentamos y ves todo arder
un lindo mundo donde confiais sin saber
un lindo mundo...
en el que vivimos todos los dias cada mes
este el lindo mundo en el que vives sin saber.

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Tú me deshumanizaste

Enviado por galeano  Seguir

Tú fuiste mí Auschwitz,
tú fuiste el odio,
tú me marcaste ,
me controlaste ,
fuiste la oscura noche,
fuiste la penumbra ,
tú fuiste mí Auschwitz,
tus palabras fue mí alambradas ,
tus moratones lo llevo marcado
en cuerpo y alma,
tus golpes fue mí pijama de rayas,
tú fuiste mi Auschwitz,
Tú me deshumanizaste.

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Tormenta de sentimientos

Enviado por tonygom72  Seguir

Noche negra sin luna ni estrellas
En la taberna del puerto
Sólo un vaso vacío
y un hidalgo miserable.
Que monta caballo de velas
A rumbo oscuro horizonte
Trimando tiempo y recuerdos
No puedo encontrar el norte.

Quijote sin rumbo ni puerto
Buscando por 7 mares
estelas de mis recuerdos
Me cantan sirenas tu nombre
Que llega flotando en el viento
Envuelto entre nubes negras
Tormenta de sentimientos.

Y qué si se para el tiempo?
Si vienen molinos de viento
Soy Quijote sin Dulcinea
Hidalgo sin sueños ni cuentos.
Y qué si llega Tormenta?
Y qué si pierdo las fuerzas?
Que venga luz cegadora
Aquella que todos temen
Y nadie escapa de ella.

Que venga a buscarme en la aurora
Vestida con mis recuerdos
Que pueda viajar en el tiempo
Donde decías te quiero
Que traiga con ella el tiempo
El tiempo de tus recuerdos
Que pueda decirle a tu alma
Me marcho con ellos

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Talvez si...

Enviado por sadrop  Seguir

No se si puede haber esperado un minuto más a tu lado,
o el eterno descanso de un descargo que tu corazón a
provocado, sabiendo que este amor profundo a llegado
sabiendo que todo fue un juego, y aun asi mi corazon se
me ha enamorado, por la sensación de estar a tu lado.

No se si fue mejor aceptar el último abrazo o condenarme a
recordarlo como un dolor en el pecho que marchita mis
sentimientos.
Y entender que este amor tan profundo no llego a tu corazón,
y siendo esta mi carta de condena, decido irme, adolorido
y muy lastimado por ese afecto que de mi a brotado
por un solo abrazo que me conmovió y condenado a
recordarlo.

No se si este sentimiento queda en el olvido, o seguirá
mi camino, lastimando mis sentidos y moviendome el
piso y le pido al cielo que me mantenga dormido y no
despertar en este olvido, pido al cielo que me deje en
el exilio para no tener que convivir contigo ya que me
duele ver esos hermosos ojitos que me tienen loquito.

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Alas rotas

Enviado por fridah  Seguir

Yo era como un ángel que volaba tranquilamente en el cielo, todos los días la brisa rozaba mi rostro de una manera tan delicada que me sentía en calma.
El aire alborotada mi cabello de oro, los rizos se despeinaban lentamente hasta que mi cabello se volvía una melena gruesa y salvaje.
El aroma que desprendían de las rosas me hacía suspirar de una manera tan apasionada, las nubes eran tan suaves y sedosas que de ellas no queria despegarme.
Lo que mis pequeños ojos color esmeralda estaban a punto de observar era algo increíblemente inoportuno.
A lo lejos pude divisar otro ángel, su cabello era sedoso, sus ojos eran tan azules como el agua cristalina que recorrían las corriente de los ríos, todas las aves cantaban en conjunto una hermosa melodía.

Jamas habia visto tan bello atardecer como en aquel dia en el que tú te apareciste, el sol se hacia aun mas amarillento y grande, podía sentir el aire fresco sobre mis alas, pense que como todo giraba a tu entorno, serias alguien realmente especial de gran corazón, un alma gentil y humilde, un ángel guardián de todos aquellos que no contaban con sus alas. De aquellos que tenían malos sentimientos, malos pensamientos, visualización del mundo de una forma incorrecta.
En realidad solo llevabas un disfraz, engañabas a todo aquel que se atravesaba a lo largo de tu paso, esas alas blancas que representaban honor y pureza.
Eran algo que a ti claramente no te pertenecian, al acercarte mas a mi pude observar en tu mirada que no eras puro de corazón que mientras mas sonries mas oscuro se vuelve el mundo y es así que cuando deje que te acercaras mucho más a mi, un dolor profundo recorrió alrededor de mi espalda y pecho. Mis alas habías cortado de una manera tan cruel, mis lagrimas cayeron de poco a poco y del cielo me derrumbe.

"POEMA SOBRE LAS FALSAS IDENTIDADES DE LAS PERSONAS"

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EL PESO SOBRE LOS HOMBROS HOY...

Enviado por yedra  Seguir

EL PESO SOBRE LOS HOMBROS


Hoy te recordé.
Hacia tanto tiempo que no lo hacía...
Me sentí triste a lo largo del día...
contrariedades,problemas y sinsabores que colocaban un velo de melancolía en mi caminar por esas calles medio desiertas.



A veces no se puede evitar ver un túnel oscuro delante de los ojos
y el desaliento invade sin querer los recovecos del corazón.
Y en ese triste caminar,te recordé padre.
¿Cuantas veces habrás sentido,padre,este peso sobre los hombros?
El peso de los días tristes,de los sueños que no se cumplen...de que casi nada se ajusta a tus deseos e ilusiones.

¿Cuántas veces no habrás podido conciliar el sueño,por pensamientos inquietos? ¿cuantas veces el temor al porvenir te ha pesado en el corazón?

Hoy yo siento este peso sobre los hombros,como sin duda tu lo sentiste en tu caminar, ¡y hoy,querido padre! ¡me acordé de ti!


Mañana será otro día,quizás me olvidare por un día más del peso que nos agobia en la vida,y sonreiré y las preocupaciones volarán sobre otros cielos,pero no podré olvidarme de ti y de que a estas alturas de la vida...compartimos ese mismo peso sobre los hombros,que ayer tú sentiste y hoy yo siento.

Y te comprendo hoy padre,lo que no te pude comprender en días pasados,pues ya recorro ese mismo camino que tu ya cruzaste y hoy me toca cruzar a mi.


A MI PADRE,

Autor:yedra

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HABITACIONES PRESTADAS

Era un sonar de llaves indecisas.
Un ruido profundo de ascensores;
inquietados huéspedes de aquellos edificios
de la periferia, dorados por la tarde.
Era buscar a ciegas
interruptores de luz, como quien busca
en esas bibliotecas truculentas
el secreto resorte
que conduce a la cámara privada,
al sitio inconfesable. Era el olor
de sábanas extrañas, y el olor
desconsolado de los cuartos
de huéspedes, con libros y revistas
de desecho. Era
vestirse con el frío. Salir de allí
de nuevo como extraños.
Más unidos, en fin, por una sombra.
El amor tiene ahora en el recuerdo
olor a cuartos húmedos
y el sonido furtivo de una puerta al abrirse.

Autor del poema: Felipe Benítez Reyes

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LA CASA DEL SILENCIO

La casa del silencio
se yergue en un rincón de la montaña,
con el capuz de tejas carcomido.
Y parece tan dócil
que apenas se conmueve con el ruido
de algún árbol cercano, donde sueña
el amoroso cónclave de un nido.

Tal vez nadie la habita
ni la quiere,
Y acaso nunca la vivieron hombres;
pero su lento corazón palpita
con un profundo latir de resignando,
cuando el rumor la hiere
y la sangra del trémulo costado.

Imagino, en la casa del silencio,
un patio luminoso, decorado
por la hierba que roe las canales
y un muro despintado
al caer de las lluvias torrenciales.

Y en las noches azules,
la pienso conturbada si adivina
un balbucir de luz en sus escaños,
y la oigo verter con un ruido
ya casi imperceptible, contenido,
su lor paternal de tres mil años.

Autor del poema: José Gorostiza

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