69 Poemas tristes 

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Creia conocer el dolor

Enviado por nelodifer  Seguir

Creia saber lo que era el dolor hasta que te vi incapaz de caminar y de comer sin ayuda.
Creía saber lo que era el dolor hasta que te vi incapaz de seguir respirando.
Solo he conocido el verdadero dolor cuando me di cuenta que, por mucho que hiciese, no fue suficiente para salvarte.
Solo he conocido el verdadero dolor cuando te vi cerrar los ojos por última vez

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POST-UMBRA

Con letras ya borradas por los años,
en un papel que el tiempo ha carcomido,
símbolo de pasados desengaños,
guardo una carta que selló el olvido.

La escribió una mujer joven y bella.
¿Descubriré su nombre? ¡no!, ¡no quiero!
pues siempre he sido, por mi buena estrella,
para todas las damas, caballero.

¿Qué ser alguna vez no esperó en vano
algo que si se frustra, mortifica?
Misterios que al papel lleva la mano,
el tiempo los descubre y los publica.

Aquellos que juzgáronme felice,
en amores, que halagan mi amor propio,
aprendan de memoria lo que dice
la triste historia que a la letra copio:

«Dicen que las mujeres sólo lloran
cuando quieren fingir hondos pesares;
los que tan falsa máxima atesoran,
muy torpes deben ser, o muy vulgares.

»Si cayera mi llanto hasta las hojas
donde temblando está la mano mía,
para poder decirte mis congojas
con lágrimas mi carta escribiría.

»Mas si el llanto es tan claro que no pinta,
y hay que usar de otra tinta más obscura,
la negra escogeré, porque es la tinta
donde más se refleja mi amargura.

»Aunque no soy para sonar esquiva,
sé que para soñar nací despierta.
Me he sentido morir y aún estoy viva;
tengo ansias de vivir y ya estoy muerta.

»Me acosan de dolor fieros vestigios,
¡qué amargas son las lágrimas primeras!
Pesan sobre mi vida veinte siglos,
y apenas cumplo veinte primaveras.

»En esta horrible lucha en que batallo,
aun cuando débil, tu consuelo imploro,
quiero decir que lloro y me lo callo,
y más risueña estoy cuanto más lloro.

»¿Por qué te conocí? Cuando temblando
de pasión, sólo entonces no mentida,
me llegaste a decir: "te estoy amando
con un amor que es vida de mi vida".

»¿Qué te respondí yo? Bajé la frente,
triste y convulsa te estreché la mano,
porque un amor que nace tan vehemente
es natural que muera muy temprano.

»Tus versos para mí conmovedores,
los juzgué flores puras y divinas,
olvidando, insensata, que las flores
todo lo pierden menos las espinas.

»Yo, que como mujer, soy vanidosa,
me vi feliz creyéndome adorada,
sin ver que la ilusión es una rosa,
que vive solamente una alborada.

»¡Cuántos de los crepúsculos que admiras
pasamos entre dulces vaguedades;
las verdades juzgándolas mentiras
las mentiras creyéndolas verdades!

»Me hablabas de tu amor, y absorta y loca,
me imaginaba estar dentro de un cielo,
y al contemplar mis ojos y mi boca,
tu misma sombra me causaba celo.

»Al verme embelesada, al escucharte,
clamaste, aprovechando mi embeleso:
"déjame arrodillar para adorarte";
y al verte de rodillas te di un beso.

»Te besé con arrojo, no se asombre
un alma escrupulosa y timorata;
la insensatez no es culpa. Besé a un hombre
porque toda pasión es insensata.

»Debo aquí confesar que un beso ardiente,
aunque robe la dicha y el sosiego,
es el placer más grande que se siente
cuando se tiene un corazón de fuego.

»Cuando toqué tus labios fue preciso
soñar que aquél placer se hiciera eterno.
Mujeres: es el beso un paraíso
por donde entramos muchas al infierno.

»Después de aquella vez, en otras muchas,
apasionado tú, yo enternecida,
quedaste vencedor en esas luchas
tan dulces en la aurora de la vida.

»¡Cuántas promesas, cuántos devaneos!
el grande amor con el desdén se paga:
Toda llama que avivan los deseos
pronto encuentra la nieve que la apaga.

»Te quisiera culpar y no me atrevo,
es, después de gozar, justo el hastío;
yo que soy un cadáver que me muevo,
del amor de mi madre desconfío.

»Me engañaste y no te hago ni un reproche,
era tu voluntad y fue mi anhelo;
reza, dice mi madre, en cada noche;
y tengo miedo de invocar al cielo.

»Pronto voy a morir; esa es mi suerte;
¿quién se opone a las leyes del destino?
Aunque es camino oscuro el de la muerte,
¿quién no llega a cruzar ese camino?

»En él te encontraré; todo derrumba
el tiempo, y tú caerás bajo su peso;
tengo que devolverte en ultratumba
todo el mal que me diste con un beso.

»Mostrar a Dios podremos nuestra historia
en aquella región quizá sombría.
¿Mañana he de vivir en tu memoria...?
Adiós... adiós... hasta el terrible día».

Leí estas líneas y en eterna ausencia
esa cita fatal vivo esperando...
Y sintiendo la noche en mi conciencia,
guardé la carta y me quedé llorando.

Autor del poema: Juan de Dios Peza

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SOLEDAD ASTRAL por doblezero

Enviado por doblezeroo  Seguir


SOLEDAD ASTRAL

La calma se hace fría
del cosmos absoluto
y en el viñedo oscuro
se frena el devenir.

Entre la noche brillan
estrellas parpadeantes
y la luna danzante
va plateando la vid.

El humo del cigarro
se marcha de mi boca
para abrirse en las hojas
manchadas de su gris.

Entre esta lejanía
los astros van despacio
mis pensamientos raudos
y tú no estás aquí.

Busco en el universo
recuerdos con tu rostro
que me penetran como
un toro al carmesí.

Todo se hace en silencio
como en silencio nacen
ocasos por las tardes
y las nubes de abril.

En silencio me hundo
mas mi corazón grita
poniendo de rodillas
de mi alma, su confín.

Se fracturó mi vida
el cuento se ha acabado
y ya no hay colorados
para este colorín.

Autor: doblezero

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Los hombres sin nombre

Enviado por don_nadie  Seguir

———LOS HOMBRES SIN NOMBRE———


Sin memoria ni nombre
andan esos pobres hombres
en el ocaso de su vida
ansiando ya su partida.

Ve pasar los días
varados en los andenes,
se han tirado a las vías
pero ya no pasan trenes.

Ya no sienten odio o amor
han perdido el corazón
en su pecho hay un motor
que funciona sin razón.

Y a diario piensan con calma
romper el vitral de su alma,
cortar ese hilo rojo de su dedo
y anudarlo en su cuello.

Les susurra aquel barranco
a volar lejos del pasado,
sus vidas son lienzos en blanco
que jamás fueron pintados.

Pero no pueden pintar
aún el punto final,
ignoran que lo que mueve montañas
no es la fe, si no la guadaña.


———Don Nadie———

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MARIPOSAS DISECADAS por doblezero

Enviado por doblezeroo  Seguir






...MARIPOSAS DISECADAS...
(versos alejandrinos - autor: Doblezero)

Es posible morir de curvo calendario,
morir encaminando huellas de dura arcilla
mientras el viejo eclipse lento del campanario
transita por la plaza vetusta y amarilla.

Es posible morir de inerme arquitectura,
morir por el oeste, morir en la marea
de trémulo durazno que invade la llanura
y agota con sus tigres los techos de la aldea.

Es posible morir encadenando auroras,
eslabonando ocasos en circular costumbre,
sobrenadando calles antaño veladoras
de juegos alunados libres de pesadumbre.

Es posible morir viviendo en la sospecha
de haber pagado a plazos los sueños verdaderos.
Morir en el mañana por esta calle estrecha
perdiendo a cada paso segundos pasajeros.

Morir junto a la fuente, morir en sus corales,
morir en cada gota que asoma por el caño.
Morir en el presente sumido en espirales
de mariposas secas que pierdo y acompaño.

Autor: Doblezero​


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ME SOBRA EL CORAZÓN

Hoy estoy sin saber yo no sé cómo,
hoy estoy para penas solamente,
hoy no tengo amistad,
hoy sólo tengo ansias
de arrancarme de cuajo el corazón
y ponerlo debajo de un zapato.

Hoy reverdece aquella espina seca,
hoy es día de llantos de mi reino,
hoy descarga en mi pecho el desaliento
plomo desalentado.

No puedo con mi estrella.
Y busco la muerte por las manos
mirando con cariño las navajas,
y recuerdo aquel hacha compañera,
y pienso en los más altos campanarios
para un salto mortal serenamente.

Si no fuera ¿por qué?... no sé por qué,
mi corazón escribiría una postrera carta,
una carta que llevo allí metida,
haría un tintero de mi corazón,
una fuente de sílabas, de adioses y regalos,
y ahí te quedas, al mundo le diría.

Yo nací en mala luna.
Tengo la pena de una sola pena
que vale más que toda la alegría.

Un amor me ha dejado con los brazos caídos
y no puedo tenderlos hacia más.
¿No veis mi boca qué desengañada,
qué inconformes mis ojos?

Cuanto más me contemplo más me aflijo:
cortar este dolor ¿con qué tijeras?

Ayer, mañana, hoy
padeciendo por todo
mi corazón, pecera melancólica,
penal de ruiseñores moribundos.

Me sobra corazón.

Hoy, descorazonarme,
yo el más corazonado de los hombres,
y por el más, también el más amargo.

No sé por qué, no sé por qué ni cómo
me perdono la vida cada día.

Autor del poema: Miguel Hernández

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Tristeza II

Enviado por gabl  Seguir

La tristeza colmó el alma
y de penas la apariencia,
por eso soporto la ausencia
con serenidad y calma.

gbl
17/10/2017
Derechos Reservados de Autor

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GRACIAS

Gracias, mujer; tú me quisiste un poco,
nunca soñé tener cuanto me diste,
siguiendo otra visión, estaba loco;
buscando otro placer, estaba triste...

En mi espejismo, nunca llegué a verte,
ni te sentí, ni te soñé siquiera;
pero así es el el amor, como la muerte,
que cuando va a llegar, nadie la espera.

Buscaba otra mujer, y del follaje
surgiste tú, integral en mi vacío.
Así vamos, sedientos, en un viaje,
y en pleno viaje nos detiene un río.

Toma un beso, otro beso, hasta con llanto
voy pagando el amor que te debía.
Gracias, mujer que me has querido tanto...
Pero no es esto lo que yo quería...

Autor del poema: Andrés Eloy Blanco

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Lejos

Enviado por brandigamo  Seguir


Hablan flores y pájaros
soles,
lunas,
fulgurosas estrellas,
todas unidas
formando patrones hasta tu puerta.

Lejos estas tu;

aun sintiendo,
dolida,
marchita.

un luto sin difunto
donde el muerto canta
y de vez en cuanto baila.

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TE TENDIERON LA MANO EN EL...

Enviado por don_nadie  Seguir

Te tendieron la mano en el precipicio
Pero nunca la tomaste
Pendiendo de un hilo te quedaste
Anhelando ese suplicio

La soga siempre estuvo en el pozo
Y la usaste para ahorcarte
En un vaso de agua te ahogaste
Y te condenaste, en tu propio calabozo

Paso el tiempo en tu tormento
Y te das cuenta que esa mano
Ya no está más a tu lado
En el filo del acantilado
Vio que su ayuda era en vano
Y que sus palabras se las llevo el viento

Y ahora que el pozo se hizo abismo
Y el vaso de agua, un tortuoso mar
Imploras por la soga y escapar
De ese horrido espejismo

Pero ahora estas solo
Como siempre lo quisiste
Y ahora que lo estas, ya no quieres
Porque sabes que no puedes
Surcar la tempestad
En completa soledad

Y buscas la salida
Pero no tienes salvación
A tu propia maldición
Porque cada alma perdida
Sabe cómo acabara
Y elige el árbol y la soga
Con la que se le ahorcará

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