56 Poemas tristes 

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BALADA DEL AUSENTE

Entonces no me des un motivo por favor
No le des conciencia a la nostalgia,
La desesperación y el juego.
Pensarte y no verte
Sufrir en ti y no alzar mi grito
Rumiar a solas, gracias a ti, por mi culpa,
En lo único que puede ser
Enteramente pensado
Llamar sin voz porque Dios dispuso
Que si Él tiene compromisos
Si Dios mismo le impide contestar
Con dos dedos el saludo
Cotidiano, nocturno, inevitable
Es necesario aceptar la soledad,
Confortarse hermanado
Con el olor a perro, en esos días húmedos del sur,
En cualquier regreso
En cualquier hora cambiable del crepúsculo
Tu silencio
Y el paso indiferente de Dios que no ve ni saluda
Que no responde al sombrero enlutado
Golpeando las rodillas
Que teme a Dios y se preocupa
Por lo que opine, condene, rezongue, imponga.
No me des conciencia, grito, necesidad ni orden.
Estoy desnudo y lejos, lo que me dejaron
Giro hacia el mundo y su secreto de musgo,
Hacia la claridad dolorosa del mundo,
Desnudo, sólo, desarmado
bamboleo mi cuerpo enmagrecido
Tropiezo y avanzo
Me acerco tal vez a una frontera
A un odio inútil, a su creciente miseria
Y tampoco es consuelo
Esa dulce ilusión de paz y de combate
Porque la lejanía
No es ya, se disuelve en la espera
Graciosa, incomprensible, de ayudarme
A vivir y esperar.
Ningún otro país y para siempre.
Mi pie izquierdo en la barra de bronce
Fundido con ella.
El mozo que comprende, ayuda a esperar, cree lo que ignora.
Se aceptan todas las apuestas:
Eternidad, infierno, aventura, estupidez
Pero soy mayor
Ya ni siquiera creo,
En romper espejos
En la noche
Y lamerme la sangre de los dedos
Como si la hubiera traído desde allí
Como si la salobre mentira se espesara
Como si la sangre, pequeño dolor filoso,
Me aproximara a lo que resta vivo, blando y ágil.
Muerto por la distancia y el tiempo
Y yo la, lo pierdo, doy mi vida,
A cambio de vejeces y ambiciones ajenas
Cada día más antiguas, suciamente deseosas y extrañas.
Volver y no lo haré, dejar y no puedo.
Apoyar el zapato en el barrote de bronce
Y esperar sin prisa su vejez, su ajenidad, su diminuto no ser.
La paz y después, dichosamente, en seguida, nada.
Ahí estaré. El tiempo no tocará mi pelo, no inventará arrugas,
no me inflará las mejillas
Ahí estaré esperando una cita imposible, un encuentro que no se cumplirá.

Autor del poema: Juan Carlos Onetti

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LA CASA DEL SILENCIO

La casa del silencio
se yergue en un rincón de la montaña,
con el capuz de tejas carcomido.
Y parece tan dócil
que apenas se conmueve con el ruido
de algún árbol cercano, donde sueña
el amoroso cónclave de un nido.

Tal vez nadie la habita
ni la quiere,
Y acaso nunca la vivieron hombres;
pero su lento corazón palpita
con un profundo latir de resignando,
cuando el rumor la hiere
y la sangra del trémulo costado.

Imagino, en la casa del silencio,
un patio luminoso, decorado
por la hierba que roe las canales
y un muro despintado
al caer de las lluvias torrenciales.

Y en las noches azules,
la pienso conturbada si adivina
un balbucir de luz en sus escaños,
y la oigo verter con un ruido
ya casi imperceptible, contenido,
su lor paternal de tres mil años.

Autor del poema: José Gorostiza

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VUELA LA NOCHE ANTIGUA DE ERECCIONES

Vuela la noche antigua de erecciones,
Muertas, como las manos, a la aurora.
Un clavel prolongado desmejora,
Hasta empalidecerlos, los limones.

Contra lo oscuro cimbran esquilones,
Y émbolos de una azul desnatadora
Mueven entre la sangre batidora
Un vertido rodar de cangilones.

Cuando el cielo se arranca su armadura
Y en un errante nido de basura
Le grita un ojo al sol recién abierto.

Futuro en las entrañas sueña el trigo,
Llamando al hombre para ser testigo...
Mas ya el hombre a su lado duerme muerto.

Autor del poema: Rafael Alberti

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lunares entre semana

Enviado por elstencil  Seguir

EN OCASIONES TE ENCUENTRAS DE UNA FORMA DISTINTA A TU SER A TU MENTE Y SOLAMENTE TE DETIENES UN INSTANTE PARA DARTE CUENTA DE LO QUE TU CUERPO ESTÁ HACIENDO Y TODO EL CONCEPTO DE MODO ME ACOMODO PARA VOLAR EL HUMO SIEMPRE LLEVA EL VOLANTE TE LLAMO LUEGO TENGO QUE COLGAR
Descansas en tu habitación infinita, voy a Envolverte en una sábana blanca, pintarte los labios de sangre pues tu piel es pálida, cortar tu cadena que frena el poderte abrazar matar los perjuicios que desde la gran explosión la energía oscura se decidió asignar voy a transitar por la nebulosa y visitar la tumba de Antonio ¿le digo que lo mandaste a saludar? yo andaré cuidando siempre sus ojos su aroma y todo lo que provocas en mi tendré que sonreír si algún planeta se enamora de ti
SEGUIDO ME ENCUENTRO DE UNA FORMA DISTINTA A TU SER A TU CUERPO Y SOLAMENTE TE DETIENES UN INSTANTE PARA DARTE CUENTA DE LO QUE TU MENTE ESTÁ HACIENDO Y TODO EL CONCEPTO, DE MODO QUE YA ESTOY SORDO PARA ESCUCHAR EL HUMO SIEMPRE LLEVA EL VOLANTE TE LLAMO LUEGO TENGO QUE FUMAR
Estoy traspasando el momento a una hoja de papel pero el temblor de la habitación como una lámpara de lava a mis pupilas las comienza a retorcer a desborrar a deformar, la llamada a celular a mi cerebro a un sigue cuerdo eso recuerdo pero me acuerdo que me da igual ,me siento igual libre como liebre en pleno pensamiento y no sé a dónde iré a parar, en todo este mundo está oscuro, aún sigo aquí, tengo frió, unas cuantas estalactitas de hielo viajan en lo que queda de sangre diminutos aviones de áspero papel y se evaporan en un suspiro repetido por mi tiempo pensando en el escrito que será para ti ,el aire que provoca cuando está en su casa, me come, fuma sin censura por los poros de mi piel madrugada tras madrugada, solo mi cobertor me tapa, otra noche en mi azotea, por tu existir me considero afortunado
EN OCASIONES TE ENCUENTRAS DE UNA FORMA DISTINTA A TU SER, perdón es que ya regreso pero te amo tengo que colgar.

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AUSCHWITZ

“A todos los judíos del mundo,
mis amigos, mis hermanos”

Estos poetas infernales,
Dante, Blake, Rimbaud
que hablen más bajo…
que toquen más bajo…
¡Que se callen!
Hoy
cualquier habitante de la tierra
sabe mucho más del infierno
que esos tres poetas juntos.
Ya sé que Dante toca muy bien el violín…
¡Oh, el gran virtuoso!
Pero que no pretenda ahora
con sus tercetos maravillosos
y sus endecasílabos perfectos
asustar a ese niño judío
que está ahí, desgajado de sus padres…
Y solo.
¡Solo!
aguardando su turno
en los hornos crematorios de Auschwitz.
Dante… tú bajaste a los infiernos
con Virgilio de la mano
(Virgilio, «gran cicerone»)
y aquello vuestro de la Divina Comedia
fue una aventura divertida
de música y turismo.
Esto es otra cosa… otra cosa…
¿Cómo te explicaré?
¡Si no tienes imaginación!
Tú… no tienes imaginación,
Acuérdate que en tu «Infierno»
no hay un niño siquiera…
Y ese que ves ahí…
está solo
¡Solo! Sin cicerone…
esperando que se abran las puertas de un infierno que tú, ¡pobre florentino!,
no pudiste siquiera imaginar.
Esto es otra cosa… ¿cómo te diré?
¡Mira! Éste es un lugar donde no se puede tocar el violín.
Aquí se rompen las cuerdas de todos
los violines del mundo.
¿Me habéis entendido poetas infernales?
Virgilio, Dante, Blake, Rimbaud…
¡Hablad más bajo!
¡Tocad más bajo! ¡Chist!
¡¡Callaos!!
Yo también soy un gran violinista…
y he tocado en el infierno muchas veces…
Pero ahora, aquí…
rompo mi violín… y me callo.

Autor del poema: León Felipe

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EL NIÑO Y EL MAR

Enviado por don_nadie  Seguir

————EL NIÑO Y EL MAR————
SONETO


No seas cruel, gran e imponente
mar, con éste, tu niño: Frente a la marea
yergue su amado castillo; inocente.
Déjalo besar tu piel nívea

con sus pies descalzos, ve a aquella gente
—que creé haber dejado huella en otra era—
con ojos mansos. Deja a un lado tu tridente:
Que tome el timón de su galera,

hasta que el viento lo lleve al puerto
donde todo navío naufraga: Bajo la duna
donde, huella y castillo paran: En la ensenada

de una extravia playa. Un desierto
donde llegas, sin sol, sin arena, sin luna
llena, brillo, o estrella: Sin nada.


————D.N————
27/01/2019

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las muertes de xochitl

Enviado por elstencil  Seguir

Tengo miedo de cada noche,
mis pupilas no captan los movimientos y eso ase que me derrita,
luna
hoy se ha ido y no sé que a ser el público esta dormido no me pueden ver,
tengo frio y no va a volver,
sol
a muerto Xóchitl me enamora su olor,
la amo tanto que drogaría su dolor,
No sufras mas pero por favor no te vallas
me as ganado en pelea y hoy me abandonas en batalla,
La muerte se esta adentrando en ti tendré que perseguirla para rogarle que te deje vivir,
te amo tanto,
hoy novia mia se esta muriendo xochitl
un trasplante de agua quería y no mas tragos de día,
los hilos de sus manos me cosieron a ella
como un botón de chocolate fundido con leña
y es que tan solo no se puede ir a respirar me enseña,
de los pocos colores que captan mis ojos ella es la dueña,
OYE A MUERTO MI FLOR
Y ES TAN FUERTE ESTE MALDITO DOLOR
QUE ME SECARE CON ELLA...

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HABITACIONES PRESTADAS

Era un sonar de llaves indecisas.
Un ruido profundo de ascensores;
inquietados huéspedes de aquellos edificios
de la periferia, dorados por la tarde.
Era buscar a ciegas
interruptores de luz, como quien busca
en esas bibliotecas truculentas
el secreto resorte
que conduce a la cámara privada,
al sitio inconfesable. Era el olor
de sábanas extrañas, y el olor
desconsolado de los cuartos
de huéspedes, con libros y revistas
de desecho. Era
vestirse con el frío. Salir de allí
de nuevo como extraños.
Más unidos, en fin, por una sombra.
El amor tiene ahora en el recuerdo
olor a cuartos húmedos
y el sonido furtivo de una puerta al abrirse.

Autor del poema: Felipe Benítez Reyes

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POST-UMBRA

Con letras ya borradas por los años,
en un papel que el tiempo ha carcomido,
símbolo de pasados desengaños,
guardo una carta que selló el olvido.

La escribió una mujer joven y bella.
¿Descubriré su nombre? ¡no!, ¡no quiero!
pues siempre he sido, por mi buena estrella,
para todas las damas, caballero.

¿Qué ser alguna vez no esperó en vano
algo que si se frustra, mortifica?
Misterios que al papel lleva la mano,
el tiempo los descubre y los publica.

Aquellos que juzgáronme felice,
en amores, que halagan mi amor propio,
aprendan de memoria lo que dice
la triste historia que a la letra copio:

«Dicen que las mujeres sólo lloran
cuando quieren fingir hondos pesares;
los que tan falsa máxima atesoran,
muy torpes deben ser, o muy vulgares.

»Si cayera mi llanto hasta las hojas
donde temblando está la mano mía,
para poder decirte mis congojas
con lágrimas mi carta escribiría.

»Mas si el llanto es tan claro que no pinta,
y hay que usar de otra tinta más obscura,
la negra escogeré, porque es la tinta
donde más se refleja mi amargura.

»Aunque no soy para sonar esquiva,
sé que para soñar nací despierta.
Me he sentido morir y aún estoy viva;
tengo ansias de vivir y ya estoy muerta.

»Me acosan de dolor fieros vestigios,
¡qué amargas son las lágrimas primeras!
Pesan sobre mi vida veinte siglos,
y apenas cumplo veinte primaveras.

»En esta horrible lucha en que batallo,
aun cuando débil, tu consuelo imploro,
quiero decir que lloro y me lo callo,
y más risueña estoy cuanto más lloro.

»¿Por qué te conocí? Cuando temblando
de pasión, sólo entonces no mentida,
me llegaste a decir: "te estoy amando
con un amor que es vida de mi vida".

»¿Qué te respondí yo? Bajé la frente,
triste y convulsa te estreché la mano,
porque un amor que nace tan vehemente
es natural que muera muy temprano.

»Tus versos para mí conmovedores,
los juzgué flores puras y divinas,
olvidando, insensata, que las flores
todo lo pierden menos las espinas.

»Yo, que como mujer, soy vanidosa,
me vi feliz creyéndome adorada,
sin ver que la ilusión es una rosa,
que vive solamente una alborada.

»¡Cuántos de los crepúsculos que admiras
pasamos entre dulces vaguedades;
las verdades juzgándolas mentiras
las mentiras creyéndolas verdades!

»Me hablabas de tu amor, y absorta y loca,
me imaginaba estar dentro de un cielo,
y al contemplar mis ojos y mi boca,
tu misma sombra me causaba celo.

»Al verme embelesada, al escucharte,
clamaste, aprovechando mi embeleso:
"déjame arrodillar para adorarte";
y al verte de rodillas te di un beso.

»Te besé con arrojo, no se asombre
un alma escrupulosa y timorata;
la insensatez no es culpa. Besé a un hombre
porque toda pasión es insensata.

»Debo aquí confesar que un beso ardiente,
aunque robe la dicha y el sosiego,
es el placer más grande que se siente
cuando se tiene un corazón de fuego.

»Cuando toqué tus labios fue preciso
soñar que aquél placer se hiciera eterno.
Mujeres: es el beso un paraíso
por donde entramos muchas al infierno.

»Después de aquella vez, en otras muchas,
apasionado tú, yo enternecida,
quedaste vencedor en esas luchas
tan dulces en la aurora de la vida.

»¡Cuántas promesas, cuántos devaneos!
el grande amor con el desdén se paga:
Toda llama que avivan los deseos
pronto encuentra la nieve que la apaga.

»Te quisiera culpar y no me atrevo,
es, después de gozar, justo el hastío;
yo que soy un cadáver que me muevo,
del amor de mi madre desconfío.

»Me engañaste y no te hago ni un reproche,
era tu voluntad y fue mi anhelo;
reza, dice mi madre, en cada noche;
y tengo miedo de invocar al cielo.

»Pronto voy a morir; esa es mi suerte;
¿quién se opone a las leyes del destino?
Aunque es camino oscuro el de la muerte,
¿quién no llega a cruzar ese camino?

»En él te encontraré; todo derrumba
el tiempo, y tú caerás bajo su peso;
tengo que devolverte en ultratumba
todo el mal que me diste con un beso.

»Mostrar a Dios podremos nuestra historia
en aquella región quizá sombría.
¿Mañana he de vivir en tu memoria...?
Adiós... adiós... hasta el terrible día».

Leí estas líneas y en eterna ausencia
esa cita fatal vivo esperando...
Y sintiendo la noche en mi conciencia,
guardé la carta y me quedé llorando.

Autor del poema: Juan de Dios Peza

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DIANA

Este concierto
Ha sido escrito
Para una sola mano
Porque en esencia
Todo ha sido reducido
A polvo. ¡Polvo!
Y no subsiste nada.
Ni en pie ni en piedra.

Apenas la esperanza
Llenándose de muerte
Y esperando la muerte
De la esperanza
La abolible agonía
De la esperanza
Cuando ya reverbera
La radiante explosión
De la realidad
Brotando de los despojos
De la esperanza.

Y aquí concluye
Entre nosotros
Este convicto concierto
De la esperanza.

Autor del poema: Pedro Mir

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