56 Poemas tristes 

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ESPEJO NO

Espejo no: marca luminosa,
marca blanca.

Conforme en todo al movimiento
con que respira el agua

¡cómo se inflama en su delgada prisa
marea alta

y alumbra - qué pureza de contornos,
qué piel de flor - la distancia,

desnuda ya de peso,
ya de eminente claridad helada!

Conforme en todo a la molicie
con que reposa el agua,

¡cómo se vuelve hondura, hondura,
marea baja,

y más cristal que luz, más ojo,
intenta una mirada

en la que - espectros de color - las formas,
las claras, bellas, mal heridas, sangran!

Autor del poema: José Gorostiza

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ESPEJO

Soy de plata y exacto. Sin prejuicios.
Y cuanto veo trago sin tardanza
tal y como es, intacto de amor u odio.
No soy cruel, solamente veraz:
ojo cuadrangular de un diosecillo.
En la pared opuesta paso el tiempo
meditando: rosa, moteada. Tanto ha que la miro
que es parte de mi corazón. Pero se mueve.
Rostros y oscuridad nos separan

sin cesar. Ahora soy un lago. Ciérnese
sobre mí una mujer, busca mi alcance.
Vuélvese a esos falaces, las luciérnagas
de la luna. Su espalda veo, fielmente
la reflejo. Ella me paga con lágrimas
y ademanes. Le importa. Ella va y viene.
Su rostro con la noche sustituye
las mañanas. Me ahogó niña y vieja

Autor del poema: Sylvia Plath

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BALADA DEL AUSENTE

Entonces no me des un motivo por favor
No le des conciencia a la nostalgia,
La desesperación y el juego.
Pensarte y no verte
Sufrir en ti y no alzar mi grito
Rumiar a solas, gracias a ti, por mi culpa,
En lo único que puede ser
Enteramente pensado
Llamar sin voz porque Dios dispuso
Que si Él tiene compromisos
Si Dios mismo le impide contestar
Con dos dedos el saludo
Cotidiano, nocturno, inevitable
Es necesario aceptar la soledad,
Confortarse hermanado
Con el olor a perro, en esos días húmedos del sur,
En cualquier regreso
En cualquier hora cambiable del crepúsculo
Tu silencio
Y el paso indiferente de Dios que no ve ni saluda
Que no responde al sombrero enlutado
Golpeando las rodillas
Que teme a Dios y se preocupa
Por lo que opine, condene, rezongue, imponga.
No me des conciencia, grito, necesidad ni orden.
Estoy desnudo y lejos, lo que me dejaron
Giro hacia el mundo y su secreto de musgo,
Hacia la claridad dolorosa del mundo,
Desnudo, sólo, desarmado
bamboleo mi cuerpo enmagrecido
Tropiezo y avanzo
Me acerco tal vez a una frontera
A un odio inútil, a su creciente miseria
Y tampoco es consuelo
Esa dulce ilusión de paz y de combate
Porque la lejanía
No es ya, se disuelve en la espera
Graciosa, incomprensible, de ayudarme
A vivir y esperar.
Ningún otro país y para siempre.
Mi pie izquierdo en la barra de bronce
Fundido con ella.
El mozo que comprende, ayuda a esperar, cree lo que ignora.
Se aceptan todas las apuestas:
Eternidad, infierno, aventura, estupidez
Pero soy mayor
Ya ni siquiera creo,
En romper espejos
En la noche
Y lamerme la sangre de los dedos
Como si la hubiera traído desde allí
Como si la salobre mentira se espesara
Como si la sangre, pequeño dolor filoso,
Me aproximara a lo que resta vivo, blando y ágil.
Muerto por la distancia y el tiempo
Y yo la, lo pierdo, doy mi vida,
A cambio de vejeces y ambiciones ajenas
Cada día más antiguas, suciamente deseosas y extrañas.
Volver y no lo haré, dejar y no puedo.
Apoyar el zapato en el barrote de bronce
Y esperar sin prisa su vejez, su ajenidad, su diminuto no ser.
La paz y después, dichosamente, en seguida, nada.
Ahí estaré. El tiempo no tocará mi pelo, no inventará arrugas,
no me inflará las mejillas
Ahí estaré esperando una cita imposible, un encuentro que no se cumplirá.

Autor del poema: Juan Carlos Onetti

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LA CASA DEL SILENCIO

La casa del silencio
se yergue en un rincón de la montaña,
con el capuz de tejas carcomido.
Y parece tan dócil
que apenas se conmueve con el ruido
de algún árbol cercano, donde sueña
el amoroso cónclave de un nido.

Tal vez nadie la habita
ni la quiere,
Y acaso nunca la vivieron hombres;
pero su lento corazón palpita
con un profundo latir de resignando,
cuando el rumor la hiere
y la sangra del trémulo costado.

Imagino, en la casa del silencio,
un patio luminoso, decorado
por la hierba que roe las canales
y un muro despintado
al caer de las lluvias torrenciales.

Y en las noches azules,
la pienso conturbada si adivina
un balbucir de luz en sus escaños,
y la oigo verter con un ruido
ya casi imperceptible, contenido,
su lor paternal de tres mil años.

Autor del poema: José Gorostiza

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VUELA LA NOCHE ANTIGUA DE ERECCIONES

Vuela la noche antigua de erecciones,
Muertas, como las manos, a la aurora.
Un clavel prolongado desmejora,
Hasta empalidecerlos, los limones.

Contra lo oscuro cimbran esquilones,
Y émbolos de una azul desnatadora
Mueven entre la sangre batidora
Un vertido rodar de cangilones.

Cuando el cielo se arranca su armadura
Y en un errante nido de basura
Le grita un ojo al sol recién abierto.

Futuro en las entrañas sueña el trigo,
Llamando al hombre para ser testigo...
Mas ya el hombre a su lado duerme muerto.

Autor del poema: Rafael Alberti

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lunares entre semana

Enviado por elstencil  Seguir

EN OCASIONES TE ENCUENTRAS DE UNA FORMA DISTINTA A TU SER A TU MENTE Y SOLAMENTE TE DETIENES UN INSTANTE PARA DARTE CUENTA DE LO QUE TU CUERPO ESTÁ HACIENDO Y TODO EL CONCEPTO DE MODO ME ACOMODO PARA VOLAR EL HUMO SIEMPRE LLEVA EL VOLANTE TE LLAMO LUEGO TENGO QUE COLGAR
Descansas en tu habitación infinita, voy a Envolverte en una sábana blanca, pintarte los labios de sangre pues tu piel es pálida, cortar tu cadena que frena el poderte abrazar matar los perjuicios que desde la gran explosión la energía oscura se decidió asignar voy a transitar por la nebulosa y visitar la tumba de Antonio ¿le digo que lo mandaste a saludar? yo andaré cuidando siempre sus ojos su aroma y todo lo que provocas en mi tendré que sonreír si algún planeta se enamora de ti
SEGUIDO ME ENCUENTRO DE UNA FORMA DISTINTA A TU SER A TU CUERPO Y SOLAMENTE TE DETIENES UN INSTANTE PARA DARTE CUENTA DE LO QUE TU MENTE ESTÁ HACIENDO Y TODO EL CONCEPTO, DE MODO QUE YA ESTOY SORDO PARA ESCUCHAR EL HUMO SIEMPRE LLEVA EL VOLANTE TE LLAMO LUEGO TENGO QUE FUMAR
Estoy traspasando el momento a una hoja de papel pero el temblor de la habitación como una lámpara de lava a mis pupilas las comienza a retorcer a desborrar a deformar, la llamada a celular a mi cerebro a un sigue cuerdo eso recuerdo pero me acuerdo que me da igual ,me siento igual libre como liebre en pleno pensamiento y no sé a dónde iré a parar, en todo este mundo está oscuro, aún sigo aquí, tengo frió, unas cuantas estalactitas de hielo viajan en lo que queda de sangre diminutos aviones de áspero papel y se evaporan en un suspiro repetido por mi tiempo pensando en el escrito que será para ti ,el aire que provoca cuando está en su casa, me come, fuma sin censura por los poros de mi piel madrugada tras madrugada, solo mi cobertor me tapa, otra noche en mi azotea, por tu existir me considero afortunado
EN OCASIONES TE ENCUENTRAS DE UNA FORMA DISTINTA A TU SER, perdón es que ya regreso pero te amo tengo que colgar.

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EL NIÑO Y EL MAR

Enviado por don_nadie  Seguir

————EL NIÑO Y EL MAR————
SONETO


No seas cruel, gran e imponente
mar, con éste, tu niño: Frente a la marea
yergue su amado castillo; inocente.
Déjalo besar tu piel nívea

con sus pies descalzos, ve a aquella gente
—que creé haber dejado huella en otra era—
con ojos mansos. Deja a un lado tu tridente:
Que tome el timón de su galera,

hasta que el viento lo lleve al puerto
donde todo navío naufraga: Bajo la duna
donde, huella y castillo paran: En la ensenada

de una extravia playa. Un desierto
donde llegas, sin sol, sin arena, sin luna
llena, brillo, o estrella: Sin nada.


————D.N————
27/01/2019

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EL PESO SOBRE LOS HOMBROS HOY...

Enviado por yedra  Seguir

EL PESO SOBRE LOS HOMBROS


Hoy te recordé.
Hacia tanto tiempo que no lo hacía...
Me sentí triste a lo largo del día...
contrariedades,problemas y sinsabores que colocaban un velo de melancolía en mi caminar por esas calles medio desiertas.



A veces no se puede evitar ver un túnel oscuro delante de los ojos
y el desaliento invade sin querer los recovecos del corazón.
Y en ese triste caminar,te recordé padre.
¿Cuantas veces habrás sentido,padre,este peso sobre los hombros?
El peso de los días tristes,de los sueños que no se cumplen...de que casi nada se ajusta a tus deseos e ilusiones.

¿Cuántas veces no habrás podido conciliar el sueño,por pensamientos inquietos? ¿cuantas veces el temor al porvenir te ha pesado en el corazón?

Hoy yo siento este peso sobre los hombros,como sin duda tu lo sentiste en tu caminar, ¡y hoy,querido padre! ¡me acordé de ti!


Mañana será otro día,quizás me olvidare por un día más del peso que nos agobia en la vida,y sonreiré y las preocupaciones volarán sobre otros cielos,pero no podré olvidarme de ti y de que a estas alturas de la vida...compartimos ese mismo peso sobre los hombros,que ayer tú sentiste y hoy yo siento.

Y te comprendo hoy padre,lo que no te pude comprender en días pasados,pues ya recorro ese mismo camino que tu ya cruzaste y hoy me toca cruzar a mi.


A MI PADRE,

Autor:yedra

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las muertes de xochitl

Enviado por elstencil  Seguir

Tengo miedo de cada noche,
mis pupilas no captan los movimientos y eso ase que me derrita,
luna
hoy se ha ido y no sé que a ser el público esta dormido no me pueden ver,
tengo frio y no va a volver,
sol
a muerto Xóchitl me enamora su olor,
la amo tanto que drogaría su dolor,
No sufras mas pero por favor no te vallas
me as ganado en pelea y hoy me abandonas en batalla,
La muerte se esta adentrando en ti tendré que perseguirla para rogarle que te deje vivir,
te amo tanto,
hoy novia mia se esta muriendo xochitl
un trasplante de agua quería y no mas tragos de día,
los hilos de sus manos me cosieron a ella
como un botón de chocolate fundido con leña
y es que tan solo no se puede ir a respirar me enseña,
de los pocos colores que captan mis ojos ella es la dueña,
OYE A MUERTO MI FLOR
Y ES TAN FUERTE ESTE MALDITO DOLOR
QUE ME SECARE CON ELLA...

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HABITACIONES PRESTADAS

Era un sonar de llaves indecisas.
Un ruido profundo de ascensores;
inquietados huéspedes de aquellos edificios
de la periferia, dorados por la tarde.
Era buscar a ciegas
interruptores de luz, como quien busca
en esas bibliotecas truculentas
el secreto resorte
que conduce a la cámara privada,
al sitio inconfesable. Era el olor
de sábanas extrañas, y el olor
desconsolado de los cuartos
de huéspedes, con libros y revistas
de desecho. Era
vestirse con el frío. Salir de allí
de nuevo como extraños.
Más unidos, en fin, por una sombra.
El amor tiene ahora en el recuerdo
olor a cuartos húmedos
y el sonido furtivo de una puerta al abrirse.

Autor del poema: Felipe Benítez Reyes

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