64 Poemas tristes 

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AH! LA ANGUSTIA

Ah! La angustia, la abyecta rabia, la desesperación
De no yacer en mí mismo desnudo
Con ánimo de gritar, sin que sangre el seco corazón
En un último, austero alarido!

Hablo -las palabras que digo son nada más un sonido:
Sufro -Soy yo.
Ah, extraer de la música el secreto, el tono
De su alarido!

Ah, la furia -aflicción que grita en vano
Pues los gritos se tensan
Y alcanzan el silencio traído por el aire
En la noche, nada más allí!

Autor del poema: Fernando Pessoa

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¿DÓNDE?

¿Me extravié en la fiebre?
¿Detrás de las sonrisas?
¿Entre los alfileres?
¿En la duda?
¿En el rezo?
¿En medio de la herrumbre?
¿Asomado a la angustia,
al engaño,
a lo verde?...
No estaba junto al llanto,
junto a lo despiadado,
por encima del asco,
adherido a la ausencia,
mezclado a la ceniza,
al horror,
al delirio.
No estaba con mi sombra,
no estaba con mis gestos,
más allá de las normas,
más allá del misterio,
en el fondo del sueño,
del eco,
del olvido.
No estaba.
¡Estoy seguro!
No estaba.

Autor del poema: Oliverio Girondo

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NO INTENTEMOS EL AMOR NUNCA

Aquella noche el mar no tuvo sueño.
Cansado de contar, siempre contar a tantas olas,
quiso vivir hacia lo lejos,
donde supiera alguien de su color amargo.

Con una voz insomne decía cosas vagas,
barcos entrelazados dulcemente
en un fondo de noche,
o cuerpos siempre pálidos, con su traje de olvido
viajando hacia nada.

Cantaba tempestades, estruendos desbocados
bajo cielos con sombra,
como la sombra misma,
como la sombra siempre
rencorosa de pájaros estrellas.

Su voz atravesando luces, lluvia, frío,
alcanzaba ciudades elevadas a nubes,
cielo Sereno, Colorado, Glaciar del infierno,
todas puras de nieve o de astros caídos
en sus manos de tierra.

Mas el mar se cansaba de esperar las ciudades.
Allí su amor tan sólo era un pretexto vago
con sonrisa de antaño,
ignorado de todos.

Y con sueño de nuevo se volvió lentamente
adonde nadie
sabe de nadie.
Adonde acaba el mundo.

Autor del poema: Luis Cernuda

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HUÍDA DE LA JUVENTUD

El estío, cansado, inclina la cabeza
para verse surgir, amarillo, del lago.
Hago mi camino cansado y polvoriento
por las alamedas en penumbra.
El viento titubea y corre entre los álamos.
A mis espaldas, el cielo empieza a enrojecer.
Delante de mí tengo el miedo de la noche.
Y crepúsculo. Y muerte.
Hago mi camino cansado y polvoriento,
y detenida y dudosa queda tras de mí
la juventud, que baja su hermosa cabeza
y se niega a acompañarme.

Autor del poema: Hermann Hesse

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CASIDA DE LA TENTADORA

Todos te desean pero ninguno te ama.
Nadie puede quererte, serpiente,
porque no tienes amor,
porque estás seca como la paja seca
y no das fruto.
Tienes el alma como la piel de los viejos.
Resígnate. No puedes hacer más
sino encender las manos de los hombres
y seducirlos con las promesas de tu cuerpo.
Alégrate. En esa profesión del deseo
nadie como tú para simular inocencia
y para hechizar con tus ojos inmensos.

Autor del poema: Jaime Sabines

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Un Día Más

Enviado por carga  Seguir

No molestes a la vida, por qué llamará a la muerte,
tú mano encaja en la mía, así que no te sueltes.

En las madrugadas,
un pensamiento llega de la nada
y me hace sentir pérdido;

tiro tantas lágrimas,
que caen sobre mi almohada,
por qué dentro de mí llevo un enemigo.

Y siento la guerra de mis infiernos mentales,
es una pelea interna con mis propios ideales.

Tengo muy pocos amigos, la mayoría mira por su propio beneficio.

Yo quiero lealtad de mi gente, y si tu no me lo ofreces, entonces vete.

Sé muy bien a quien quiero conmigo para siempre, los amigos son la forma en que Dios se disculpa por nuestros parientes.

Siente mi dolor,
alejarse también es muestra de amor.

- Canción: Carga - Un Día Más

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A MI HERMANO

Un día, si no fuera siempre huyendo,
me sentaré en tu tumba con agudo
dolor, ¡oh hermano de mi amor!, gimiendo
que tan joven hallaras fin tan crudo.

Sola hoy la Madre, lágrimas vertiendo,
habla de mí con tu cadáver mudo;
mas yo ambos brazos vanamente os tiendo
y de lejos mi dulce hogar saludo.

Siento tus mismos males torticeros,
y al puerto pido paz do te acogiste,
ya fatigado de estos mares fieros.

Es la última esperanza que me asiste;
¡siquiera mis huesos, píos extranjeros,
volved al pecho de la madre triste!

Autor del poema: Ugo Foscolo

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WATER STREET

El mundo nos resulta ajeno, inhóspito.
Debiera ser destruido por completo.
Construir un mundo nuevo sin sus ruinas.

Y estrenar una vida diferente.

Pero al pasar el tiempo el nuevo mundo
tampoco hallarán propio nuevos hombres..
También ellos querrán un mundo nuevo.

Mejor fuera destruirlo y no hacer otro.

Autor del poema: José María Fonollosa

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EL DIAMANTE

El pensamiento no puede triturarse.
La gran maza se abate en vano.
La verdad no se desmembra nunca;
Su armazón permanece.

Los dientes de entrelazados engranajes
Giran lentamente en la noche,
Pero la verdadera sustancia resiste
Al peso del martillo.

La presión no puede romper
Un centro tan congelado;
La herramienta no arranca ni una astilla;
El núcleo queda sellado.

Autor del poema: Theodore Roethke

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LA SORTIJA

En mi dedo tenía una sortija.
La brisa entre los árboles erraba.
El día estaba azul, cálido y bello.
Y me dormí sobre la yerba fina.
Al despertar miré sobresaltada
mi mano pura entre la tarde clara.
La sortija entre mi dedo ya no estaba.
Cuanto poseo ahora en este mundo
es un recuerdo de color dorado.

Autor del poema: Emily Dickinson

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