70 Poemas tristes 

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ESTÁN POR TODOS LADOS

Los oledores de tragedias están
por todos lados
se levantan a la mañana
y empiezan a encontrar las cosas
mal.
Y se sumergen
en la rabia,
una rabia que dura hasta
que se van a la cama,
e incluso ahí
se retuercen en su
insomnio,
incapaces de quitar
de sus mentes
los pequeños obstáculos
que han hallado.
Se sienten en contra,
es un complot.
Y por estar constantemente
furiosos sienten que
siempre tienen
razón.
Los ves en el tráfico
tocando bocina como salvajes
ante la más leve infracción,
puteando
desparramando sus
insultos.
Los sentís
en las colas
de los bancos,
de los supermercados,
de los cines
presionan
en tu espalda
te pisan los talones
están impacientes por
una furia.
Están por todos lados
y en
todas las cosas,
esas almas
violentamente
infelices.
En realidad están asustados,
como siempre quieren
tener razón
fustigan
sin cesar...
es un mal
una enfermedad de
esa raza.
El primero de ellos
que vi fue
mi padre
y desde entonces
he visto mil padres
malgastando sus vidas
en el odio,
arrojando sus vidas
al pozo ciego
y gritando
enloquecidos.

Autor del poema: Charles Bukowski

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TE TENDIERON LA MANO EN EL...

Enviado por don_nadie  Seguir

Te tendieron la mano en el precipicio
Pero nunca la tomaste
Pendiendo de un hilo te quedaste
Anhelando ese suplicio

La soga siempre estuvo en el pozo
Y la usaste para ahorcarte
En un vaso de agua te ahogaste
Y te condenaste, en tu propio calabozo

Paso el tiempo en tu tormento
Y te das cuenta que esa mano
Ya no está más a tu lado
En el filo del acantilado
Vio que su ayuda era en vano
Y que sus palabras se las llevo el viento

Y ahora que el pozo se hizo abismo
Y el vaso de agua, un tortuoso mar
Imploras por la soga y escapar
De ese horrido espejismo

Pero ahora estas solo
Como siempre lo quisiste
Y ahora que lo estas, ya no quieres
Porque sabes que no puedes
Surcar la tempestad
En completa soledad

Y buscas la salida
Pero no tienes salvación
A tu propia maldición
Porque cada alma perdida
Sabe cómo acabara
Y elige el árbol y la soga
Con la que se le ahorcará

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VACÍO

Enviado por don_nadie  Seguir

——————VACÍO——————

Vamos, grita
en vano, el sonido no viaja
en el insondable vacío metafísico,
cosmonauta, crea un sol onírico
o si no, frio y solo, vaga,
sin astro, sin tierra, sin órbita.

Pero no…
no caigas,
en su sueño delta
de hibernación eterna,
sólo calla,
si…

Vamos, calla…
¿lo escuchas? es tu alma,
en el insondable vacío metafísico
el silencio es la lengua de lo lírico,
ve… sin su norte, sin su hogar, sin su alba
rompe ya el orbe, y con él, la cuarta pantalla.

——————Don Nadie——————

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PARA TI

Por ti, para que tú un día llegaras,
¿no respiraba yo a media noche
el flujo que ascendía de las noches?
Porque esperaba, con magnificencias
casi inagotables, saciar tu rostro
cuando reposó una vez contra el mío
en infinita suposición.
Silencioso se hizo espacio en mis rasgos;
para responder a tu gran mirada
se espejaba, se ahondaba mi sangre.
¡Qué expresión fue sembrada en mi interior
para que, cuando crece tu sonrisa,
proyecte sobre ti espacio cósmico!
Pero tú no vienes, o vienes demasiado tarde.
Precipitaros, ángeles, sobre este
linar azul. ¡Segad, segad, oh ángeles!

Autor del poema: Rainer Maria Rilke

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Noche

Enviado por louis  Seguir

Vacía la noche que deja caer el llanto de una madre despechada, el dolor causado por su excéntrico hijo.

¡Que despreció¡!Que pecado pago la madre¡ ¿Quien la hizo tan desgraciada? Mi pobre señora.

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MAÑANA LENTA

Mañana lenta,
cielo azul,
campo verde,
tierra vinariega.
Y tú, mañana, que me llevas.
carreta
demasiado lenta,
carreta demasiado llena
de mi hierba nueva,
temblorosa y fresca,
que ha de llegar —sin darme cuenta—
seca.

Autor del poema: Dámaso Alonso

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depedida

Enviado por daniel  Seguir

Quizás te diga un día, que dejé
de quererte, aunque siga
queriéndote más allá de la
muerte ;y acaso no comprendas
en esta despedida, que, aunque
el amor nos une,
nos separa la vida.
Quizás te diga un día que se
me fue el amor,
y cerraré los ojos para amarte
mejor, porque el amor nos
ciega, pero vivos o muertos,
nuestros ojos cerrados, ven
mejor que estando abiertos.
Quizás te diga un día, que
dejé de quererte, aunque siga
queriéndote más allá de la
muerte; y acaso no
comprendas en esa
despedida, que nos
quedamos juntos
para toda la vida.

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...

Enviado por jaeger_bk  Seguir

Triste soledad que me acompaña.
Terrible oscuridad que asfixia la
quietud de mis entrañas.
Sollozos momentos que se han enmarcados.
Nostálgicos sentimientos que fueron engañados.

Anhelos que se pierden en la monotonía
Donde la felicidad no tiene cabida.
Escasos recuerdos encanecidos.
Pobre amor que navega en el olvido.

Vida lúgubre enmascarada
Aún tienes complejo de llamarada.
Es hora de salir de este vacío
De dejar de sentir que no has existido.

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TODO ESTÁ LLENO DE TI

Todo está lleno de ti,
y todo de mí está lleno:
llenas están las ciudades,
igual que los cementerios
de ti, por todas las casas,
de mí, por todos los cuerpos.

Por las calles voy dejando
algo que voy recogiendo:
pedazos de vida mía
venidos desde muy lejos.

Voy alado a la agonía,
arrastrándome me veo
en el umbral, en el fondo
latente del nacimiento.

Todo está lleno de mí:
de algo que es tuyo y recuerdo
perdido, pero encontrado
alguna vez, algún tiempo.

Tiempo que se queda atrás
decididamente negro,
indeleblemente rojo,
dorado sobre tu cuerpo.

Todo está lleno de ti,
traspasado de tu pelo:
de algo que no he conseguido
y que busco entre tus huesos.

Autor del poema: Miguel Hernández

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JOVEN

Hace mil puertas
cuando yo era una chiquilla solitaria
en una gran casa con cuatro
garajes y era verano
según creo recordar,
yacía por la noche sobre la hierba,
los tréboles cedían bajo mi peso,
las estrellas sabias fijas por encima de mí,
la ventana de mi madre un embudo
por el que escapaba un calor amarillo,
la ventana de mi padre, a medio cerrar,
un ojo por donde pasaban durmientes,
y las tablas de la casa,
suaves y blancas como la cera
y probablemente un millón de hojas
se mecían sobre sus extraños tallos
mientras los grillos cantaban al unísono
y yo, en mi cuerpo recién estrenado,
que aún no era el de una mujer,
interrogaba a las estrellas
y pensaba que Dios realmente podía ver
el calor y la luz pintada,
codos, rodillas, sueños, buenas noches.

Autor del poema: Anne Sexton

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